Respuesta Sexual Humana

Fase orgásmica

En la Mujer

Contracciones rítmicas y simultáneas de la plataforma orgásmica, el útero y el esfínter rectal.

En el Varón

Contracciones de los órganos sexuales accesorios (próstata, vesículas seminales y conductos deferentes), que llevan el líquido seminal a la uretra prostática y contracciones expulsivas de la uretra y el pene. Entre los cambios comunes: hiperventilación, taquicardia e hipertensión.

Fase de resolución

En la Mujer

Desaparición de la plataforma orgásmica, regreso del útero a la pelvis autentica, acortamiento de la vagina y vuelta del clítoris a su posición normal.

En el Varón

Disminución de la erección en 2 etapas (la primera más corta), vuelta de los testículos a su tamaño y posición habituales, y aparición de un período refractario, durante el cuál no es posible otra eyaculación (puede durar desde minutos hasta varias horas y suele hacerse hasta más largo con la edad). En ambos sexos se produce una progresiva vuelta a la normalidad, que se retrasará si, después de una excitación intensa, no se ha producido el orgasmo. En las versiones más actuales, se tiende a fusionar la segunda y tercera fase, y se añade una etapa previa que se refiere al deseo de iniciar una actividad sexual.

Factores neuroendocrinos de la conducta sexual

Respuesta SexualNumerosos experimentos han demostrado que el principal centro regulador de la CS es el hipotálamo. En la región preóptica hipotalámica, se produce un decapéptido, la GRH (Hormona liberadora de gonadotropinas), que actúa sobre la hipófisis anterior controlando la secreción de LH (hormona luteinizante) y FSH (hormona estimuladora de los folículos). Estas hormonas hipofisarias, a su vez, controlan la secreción de las hormonas esteroideas gonadales (tetosterona, esrtrogenos y progesterona). Las estructuras mencionadas constituyen el eje H-H-G, el cual está asistido por sistemas de retroalimentación negativa.

Por otra parte, la gran GRH, a través de las neuronas tuberoinfundibulares, actúa también en otras áreas, dentro y fuera del hipotálamo, donde, a través del sistema aminérgico, podría modular los rendimientos sexuales directa o indirectamente.


Se ha postulado que el paleocircuito, formado por área septal, amígdala, hipocampo e hipotálamo, y el neocircuito, formado por núcleos talámicos anteriores que conectan, por una parte, con el cíngulo y el hipotálamo, y, por otra, con el núcleo dorsomedial del tálamo y, desde aquí, con el córtex orbitofrontal y prefrontal (MacLean, 1949), podrían estar involucrados en la regulación de la CS. Ambos circuitos, a su vez, están estrechamente conectados entre sí, a través del fascículo precerebral medio, que incluye los principales centros responsables de los sistemas cerebrales de recompensa y castigo (Olds y Milner, 1954). Así pues, con el avance de las investigaciones neurofisiológicas se ha visto que el hipotálamo está integrado en un sistema mucho más complejo, en el que intervienen las ánimas y una extensa red de interacciones neuronales.

Corte transversal del encéfalo

Corte transversal del encéfalo

La principal hormona sexual, en ambos sexos, es la testosterona. En el caso del varón, se sabe que son precisos niveles adecuados de testosterona para que exista un interés sexual y se produzca la eyaculación. En cambio, su influencia en el mecanismo de la erección no está tan clara. Las erecciones que tienen lugar durante el sueño parecen ser andrógeno-de-pendientes, a diferencia de lo que ocurre en las que se producen en estado de vigilia, en respuesta a un estímulo sexual.


La Testosterona La testosterona es un andrógeno, esteroide derivado del ciclopentanoperhidrofenantreno, que tiene 19 átomos de carbono, un doble enlace entre C4 y C5, un átomo de oxígeno en C3 y un radical hidroxilo (OH) en C17. Su fórmula es C19H28O2. Esta estructura es necesaria para el mantenimiento de la actividad androgénica. La testosterona puede ser aromatizada en varios tejidos para formar estradiol, de tal manera que en el hombre es normal una producción diaria de 50 microgramos. El papel del estradiol en el hombre aún no está aclarado, pero su exceso absoluto o relativo puede provocar feminización. Los estrógenos del testículo son probablemente producidos por las células de Leydig, pero también son sintetizados en otros tejidos a partir de los andrógenos circulantes.

 

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