Que son las Parafilias?

En su acepción más extendida, la parafilia se asocia al hecho de obtener una excitación sexual a través de estímulos que no se consideran "normales". Como ya se ha dicho, definir que se entiende por normalidad en materia sexual es sumamente complejo, a no ser que nos limitemos a la normalidad estadística, con todas las limitaciones que ésta comporta. A pesar de ello, se ha considerado desde siempre que existen unas conductas sexuales "anormales", a las que se les ha dado distintos calificativo en función de las ideologías imperantes en cada época: perversiones, aberraciones, desviaciones, vicios, conductas degeneradas, etc. Modernamente, sea porque no se ha podido demostrar la existencia de ninguna alteración orgánica o psicológica que cause estas conductas, sea porque existe una mayor concienciación de lo relativo que es el concepto de normalidad, los términos clásicos se han ido sustituyendo por otros que intentan ser más neutros, desprovistos de cualquier enjuiciamiento.

Así, se habla de variantes de la conducta sexual, otras preferencias sexuales, parafilias, etc.

La característica esencial de la parafilia es la presencia de repetidas e intensas fantasías sexuales de tipo excitatorio, de impulsos o de comportamientos sexuales que por lo general engloban objetos no humanos, niños u otras personas que no consienten o el sufrimiento o humillación de uno mismo o de la pareja.

Sin embargo, la complejidad del fenómeno obliga a hacer una serie de matizaciones. El intento de definir las parailias como aquellas conductas sexuales en las que no se tiene en cuenta la libertad del otro no parece muy convincente, ya que las hay que se realizan en solitario y también otras en las que existe un acuerdo mutuo.

Money (1977) divide las parafilias en benignas y patologicas. Se sabe que el sadomasoquismo y otras prácticas "compartidas", como la asfixofilia, pueden resultar altamente peligrosas y hasta mortales. Mas acertado parece considerar estas conductas como patológicas en función de la frecuencia con que aparecen o el grado de incapacitación que suponen para el desempeño de una actividad no parafilica.

Con todo, existen situaciones, tal vez extremas, en las que será difícil mantener este criterio. Así, por ejemplo, parece menos grave la utilización constante de fetiches aceptados libremente por los dos miembros de una pareja que ciertos casos de incesto, por muy esporádicos que sean.

Autores de reconocido prestigio, como Bancroft (1977), distinguen entre conductas que raramente se presentan como un problema clínico, ya que pueden esconderse bajo la apariencia de una relación heterosexual normal (sería el caso de algunos fetichistas y sadomasoquitas), y aquellas que comportan una ofensa sexual a otra persona, como en el exhibicionismo, la paidofilia, algunos casos de incesto o la propia violación, cuando se convierte en el modo preferido de gratificación sexual por parte de su autor.

Así, es preciso distinguir entre la práctica patológica de parafilias y su incorporación a las actividades sexuales normales, en forma de fantasías. Se sabe que muchas personas usan algunas fantasías de este tipo para aumentar su excitación, sea en la automasturbación o en una actividad sexual compartida. Por último, hay que tener en cuenta que, según una serie de estudios, la presencia de una parafilia predice la aparición de otras (entre 2 y 5) a lo largo de la vida del individuo.

Conductas parafilicas

Parafilias que no cumplen los criterios para ninguna de las categorías anteriores: