El orgasmo masculino.

En general se admite que el problema del orgasmo existe, pero sólo en la mujer: el hombre eyacula, por tanto tiene un orgasmo. Ese "por tanto" está de más.

La eyaculación es una cosa y el orgasmo otra totalmente distinta. Si bien algunos sexólogos modernos lo saben, el público lo ignora y el hombre "normal" desorbita lo ojos cuando le dicen que al menos el %90 de los hombres desconoce el orgasmo. Como la eyaculación y los pocos segundos que la predicen son el punto culminante de su experiencia sexual, el hombre está convencido de que el orgasmo masculino no es eso. Al contrario, el tantra sabe desde hace milenios que es precisamente la eyaculación lo que aparta al hombre del orgasmo verdadero, del éxtasis sexual que lleva a los niveles de conciencia superiores, cósmicos. La eyaculación para en seco la experiencia, tanto para él como para ella.

Digámoslo claramente: si el %90 de las mujeres no experimentan el orgasmo es porque el %85 de los hombres son eyaculadores precoces.

Eyaculación Precoz definición

Un eyaculador precoz es un hombre incapaz de retrasar la eyaculación al menos hasta que su mujer esté colmada, después de uno o varios orgasmos. El solo hecho de retrasar la eyaculación no implica sin embargo que llegue al verdadero orgasmo, aunque su experiencia sexual sea intensa y satisfactoria, pero ya es un progreso.

La eyaculación corta en seco la ascensión hacia el orgasmo masculino y mata el deseo, ese magnetismo encantado que, en la pareja, debería ser una música ambiental permanente, incluso fuera de los contactos sexuales concretos. Con la detumescencia del lingam, ese magnetismo y el hechizo de la unión hombre-mujer se desvanecen: la pareja se separa para reencontrarse en la vulgaridad de lo cotidiano, lo que es más que lamentable.

eyaculación precoz solución

Lingam definición:

Linga significa.¡signo! "El signo distintivo que permite conocer la naturaleza última de las cosas se llama linga" (Shiva Purana, 1 , 16, 106). Así, linga designa los órganos masculino y femenino unidos, y su unión es el "signo" visible del dinamismo creador universal.

El LingamEl tantra promete al hombre una potencia sexual ilimitada, erecciones tan prolongadas como su compañera y él mismo lo deseen, la capacidad de tener dos o tres contactos sexuales diarios--¡o más, según el tao--, sin cesar jamás de desear a su mujer. Este programa lo seduce.al igual que a su compañera, pero ante el precio-renunciar a la eyaculación -la sonrisa se borra y la cara se alarga.

En efecto, el guión clásico (besos, caricias más o menos sabias, penetración, vaivén, eyaculación y destumescencia) nos parece natural, intocable e ineluctable, y el reflejo eyaculatorio venido del fondo de las edades es tenaz. El impulso sexual se arraiga en la irresistible pulsión de la especie, que quiere sobrevivir, por tanto procrear, por tanto eyacular.

Este comportamiento, implantado en nuestros genes, se ve reforzado por nuestra educación. Para el tantra, salvo evidentemente cuando se trata de procrear, la eyaculación, proclamada aguafiestas. Ahora bien, desde el punto de vista de la ida en pareja, incluso sin apuntar a la espiritualización del sexo buscada por el tantra, e asunto vale la pena.

En el hombre, si hay deseo, la fisiología no limita ni el número ni la duración de las erecciones.


No eyacular preserva el esperma y conserva el deseo, mantiene el poder de erección intacto y permite contactos sexuales ilimitados por su número y su duración.

Todo contacto sexual sin eyaculación es una "ganancia erótica neta" para la pareja. Cuanto más economiza el hombre sus "municiones" eyaculatorias, más se incrementan su potencial de deseo y su potencia sexual, hasta llegar al nivel femenino, y este equilibrio es un factor de armonía para la pareja.

Entonces, ¿por qué no intentarlo?

Por supuesto, sé que volamos a ras del suelo, en el nivel del "simple" goce sexual, pero antes de querer superarlo hay que alcanzarlo.

En la experiencia ordinaria, los últimos segundos antes del único movimiento "de más" que desencadena el espasmo eyaculatorio constituyen la zona de máxima felicidad masculina. Luego sobreviene el espasmo que termina con todo, para decepción de la pareja. Ahora bien, el breve goce eyaculatorio es ya menor que el punto límite. La solución tantrica es de una gran sencillez: prolongar la franja última, la más intensa y la más interesante, y para eso, inhibir el espasmo.

 

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